La Suite Nupcial -crítica-

Dirección: Carlos Iglesias

Intérpretes: Carlos Iglesias, Eloísa Vargas, Ana Arias, Ana Fernández, José Mota, Santiago Segura

Año: 2019

Distribuye: Versus Entertainment

Un empleado de oficina, que pasa de los 60, quiere tener una aventura con una joven compañera de trabajo, durante un fin de semana en Toledo. Para ello alquila la Suite Nupcial de un hotel en la ciudad imperial pero, por casualidades de la vida, su mujer también tiene planes para ese mismo fin de semana… ¡en el mismo hotel! Con este planteamiento inicial, Carlos Iglesias nos presenta una comedia de enredo a la antigua usanza, donde los malentendidos, los equívocos y las sorpresas nos mantienen toda la película con la sonrisa, o la risa, en nuestra cara.

A base de un guion sólido, con diálogos perfectamente estructurados y situaciones que recuerdan a las míticas películas de antaño, donde los protagonistas sufren, viven e intentan ocultar su verdadera situación a ojos de los demás, conoceremos los problemas de cada personaje para, a veces riendo o a veces sintiendo cierta lástima, observar los esfuerzos de todos los que aparecen por las habitaciones de este hotel para llegar a conseguir pasar un fin de semana especial.

El protagonista, papel que se reserva el director y guionista, es el típico mediocre que, pese a tener una “felicidad de andar por casa”, como él mismo dice, desea ampliar horizontes y echar una cana al aire con una joven compañera de la oficina (una Ana Arias rompedora y muy sexy), de la que se ha encaprichado y por la que se encuentra metido en ese lío. A Fidel, que así se llama el personaje de Iglesias, por mucho que intenta llevar a cabo su ilusión, todo le sale mal, las cosas se tuercen poco a poco hasta desembocar en situaciones cómicas para el espectador, pero dramáticas para los personajes. Así, las conversaciones con la gobernanta del hotel (una eficaz y servicial Eloísa Vargas) son divertidas, inteligentes y muy reales, que descubren ese lado de las personas que son cerradas con sus allegados pero que se abren ante desconocidos para dejar salir todo lo que llevan acumulado dentro.

También los diálogos entre Fidel y su mujer Elisa (una sacrificada y elegante Ana Fernández) nos deleitan con afirmaciones, preguntas y reproches mutuos, para demostrar que la monotonía es el peor de los enemigos de una pareja.

Película divertida, con diálogos chispeantes, que explora el universo de la pareja (o parejas), para deleite de un público entregado al director, actor y guionista, que vuelve a demostrar su capacidad de crear un libreto ágil, fresco y sin fisuras, como ya demostró en dos de sus grandes películas anteriores: Un franco, 14 pesetas y en 2 francos, 40 pesetas.      

Acerca de Luis Alberto Jiménez

Me gusta el cine y todo lo relacionado con él. Autor del libro "La discapacidad en el cine en 363 películas". Colaborador de Onda Cero Madrid Norte, con un espacio de "Cultura de Cine" y de la revista "Versión Original" de Cáceres, donde cada mes hablo sobre una película relacionada con un tema que propone la dirección.
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