
Dirección: Javier Marco
Intérpretes: Emma Suárez, Roberto Álamo, Miguel Bernardeau, Manolo Solo, Pedro Casablanc, Simón Andreu, Olivia Delcán
Año: 2021 Distribuye: Super 8 Distribución

¿Por qué mentimos?… Las respuestas a esta pregunta siempre serán infinitas, habrá tantas contestaciones como personas a las que interroguemos, por lo que se podría decir que cada individuo tiene su propia mentira…
Tras esa disertación filosófica particular, que he usado para introducir esta película que se inicia con una mentira, creo que el punto de partida de esta historia de dos personas que se conocen en un autobús camino de una cárcel, es de los argumentos más originales que he visto. Ambos protagonistas, un funcionario de prisiones y la madre de un preso, ambos solos y sin ninguna ilusión, entablan una amistad con la que quieren salir de esa otra prisión individual: sus vidas.

Temas como la soledad, la rutina, la desilusión o la falta de afecto, son tratados en un sobrio guion de Belén Sánchez Arévalo (colaboradora habitual del director) que desarrolla a través de los encuentros de ambos protagonistas, Juan (Roberto Álamo) y Berta (Emma Suárez). Conocemos, a través de silencios e imágenes, el carácter de cada uno de ellos; descubrimos su interior por medio de diálogos medidos, nada artificiosos, que complementan perfectamente sus vidas vacías, por si solas, pero con ilusión y esperanza cuando están juntos.
Una acertada dirección hace que los silencios, que tienen aquí tanto protagonismo como las palabras, inunden la pantalla para, a través de las cosas cotidianas de la vida de los protagonistas, hacernos ver la química que brota de ambos intérpretes, una Emma Suárez magnífica en su rol de madre coraje que lucha con todas sus fuerzas para sobrevivir, y un Roberto Álamo estupendo, en el papel de un hombre solitario y taciturno, que espera con ilusión los encuentros con Berta.

También la fotografía y la música nos complementan este filme de manera precisa: las imágenes, ni muy luminosas ni muy oscuras, ilustran la escena a la perfección, mientras que la música (incluidos los sonidos más normales) envuelven la trama sin distraernos de lo que vemos.
Película intimista, delicada, con muchas gotas de sensibilidad que entran en el espectador como aerosoles respirados, para dejarnos con una sensación tranquilidad y paz, aunque en el fondo necesitamos saber cómo continúa la vida de los protagonistas tras la última escena.


