Manual de un tacaño -crítica-

Director: Fred Cavayé                  Año: 2016

Intérpretes: Dany Boon, Laurence Arné, Noémi Schmidt, Patrick Ridremont, Christophe Canard, Karina Marimon, Christophe Favre

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Comedia francesa que nada más verla, incluso sólo con el título, nos trae a la mente una gran obra del autor galo Moliere: “El avaro”. Pese las diferencias entre la obra de teatro y esta película, en el fondo del asunto ambas tratan el tema de la cicatería, de cómo una persona antepone el “ahorro” de dinero a su comodidad personal, su vida desahogada e incluso su propia salud.

El primer violinista de la orquesta local, François Gautier (Dany Boon), tiene un gran defecto: es un tacaño. Intenta economizar hasta límites insospechados. No tiene vida social y su único amigo es el director de su banco. Todo se enreda cuando se enamora de una nueva violonchelista de la orquesta. Además, por si fuera poco, aparece una joven diciendo que es su hija. Entonces la vida de nuestro protagonista da un giro radical para intentar solucionar los problemas que le vienen encima.

Con un inicio donde el director nos presenta unos gags muy divertidos (el de los zapatos y el del supermercado son muy buenos) vamos conociendo a este hombre solitario que prefiere el ahorro de dinero a una vida normal y corriente, para desgracia de sus vecinos. Asistimos a una sucesión de escenas donde, con un trasfondo cómico, nuestro protagonista (un Dany Boon que encaja perfectamente en su papel) nos hace reír con situaciones de lo más extravagante que, para cualquier otra persona, supondría una gran vergüenza.

Para esta primera incursión del director Fred Cavayé en la comedia, antes se había decantado por el thriller, elige a uno los máximos exponentes de este género, Dany Boon, que ya nos había hecho reír con otras películas de humor como Bienvenidos al Norte o Lolo, el hijo de mi novia. Aquí vuelve a sacar todo su repertorio para hacernos pasar un rato divertido y agradable aunque siempre con un trasfondo de amargura, que hace pensar al espectador.

Cuando entran en escena tanto su enamorada como la que dice ser su hija, aún se enreda más la madeja y nuestro protagonista ya no sabe cómo hacer frente a lo que se le viene encima. Situaciones límite, que despiertan nuestra sonrisa, cuando el egoísmo del protagonista aflora cada vez que oye la palabra maldita de su vocabulario: “pagar”. De esta manera, los encuentros con las dos mujeres parece que le marcarán de una manera tan fuerte que ni él mismo sabe como va a reaccionar.

Película divertida, con momentos emotivos que nos hará pasar un rato muy agradable, en la que el público sale del cine con esa sensación de bienestar que nos rodea cuando salimos de la sala de proyección habiendo visto una comedia con la que hemos disfrutado.

Acerca de Luis Alberto Jiménez

Me gusta el cine y todo lo relacionado con él. Autor del libro "La discapacidad en el cine en 363 películas". Colaborador de Onda Cero Madrid Norte, con un espacio de "Cultura de Cine" y de la revista "Versión Original" de Cáceres, donde cada mes hablo sobre una película relacionada con un tema que propone la dirección.
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