Efraín -crítica-

Director: Yared Zeleke                 Año: 2015

Intérpretes: Rediat Amare, Kidist Siyum, Walela Assefa

Efrain web

Con esta película, que es su primer largometraje, el director Yared Zeleke sorprendió a los asistentes al Festival de Cine de Cannes 2015 por dos razones: ser la primera película etíope en participar en este prestigioso certamen y sorprender gratamente al espectador con una historia tierna, con toques de dureza, de la amistad entre un niño y su cordero. Pues el afecto que siente Efraín por su mascota, a la que habla, cuida y alimenta, es presentada como una relación más cercana a aprecio que se tienen dos amigos, que el simple hecho de cuidar un animal de compañía.

Con una fotografía luminosa que nos ofrece unas bellas imágenes de la Etiopia rural, aunque muy cercana a una gran ciudad, asistimos a la historia de este joven que es enviado a vivir con sus familiares en el campo cuando el padre debe irse a la ciudad para buscar trabajo, al morir la madre. La pareja protagonista, niño y cordero, sólo se tienen uno a otro cuando la convivencia con sus familiares se hace dura, sobre todo cuando oye que podrían sacrificar al animal para celebrar una fiesta cercana. Desde ese momento Efraín sólo quiere salvar a su mejor amigo, aunque para ello deba rebelarse contra sus tíos, primas y abuela.

Comienza entonces un peregrinaje por el mercado del pueblo para ver como soluciona su problema y de qué manera puede ganar dinero para ir en busca de su padre. Aquí Rediat Amare, el joven Efraín, nos cautiva con la sencillez y naturalidad con que actúa, pues no parece tal, parece que una cámara oculta le sigue por su devenir cotidiano para informarnos de sus aventuras. Sus grandes ojos “hablan” en muchas escenas más que sus palabras.

Pese a la escasez de alimentos que hay en su pueblo y por extensión en Etiopía, Efraín no contempla, ni por un momento, que su cordero sirva para paliar el hambre de su familia y luchará con todas sus fuerzas para encontrar una solución. Esta situación sirve al director para profundizar en el alma de los personajes y hacer pensar al espectador en lo se vive en muchos países del mundo. Asistimos a una cultura instaurada en el matriarcado, la abuela y la madre son las que llevan la casa, el padre que trabaja el campo parece el que manda pero las mujeres deciden. Y las hijas, primas de Efraín, son educadas para casarse y formar una familia.

En resumen, una película sencilla pero emotiva, colorida pero sin adornos y dura pero real, que nos hace estar al lado de los protagonistas viviendo el día a día de los problemas que tienen, como ellos, miles de personas en las partes más diversas del mundo.

 

Acerca de Luis Alberto Jiménez

Me gusta el cine y todo lo relacionado con él. Autor del libro "La discapacidad en el cine en 363 películas". Colaborador de Onda Cero Madrid Norte, con un espacio de "Cultura de Cine" y de la revista "Versión Original" de Cáceres, donde cada mes hablo sobre una película relacionada con un tema que propone la dirección.
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