
El próximo mes de octubre la distribuidora Lost & Found va a llevar a las salas españolas un ciclo sobre el cineasta egipcio Youssef Chahine (25 ene 2026 / 27 jul 2008), con motivo del centenario de su nacimiento. Nueve largometrajes, recientemente restaurados, serán los que podrán ser vistos por los espectadores, a través de los ojos del director que ha tocado casi todos los géneros, desde el cine negro al histórico, pasando por el político y el autobiográfico, con influencias del neorrealismo, el melodrama y el musical.
Ciclo sobre Youssef Chahine (Información de Lost & Found)
En el marco del centenario del nacimiento de Youssef Chahine, LOST & FOUND llevará en octubre a salas de toda España un ciclo de nueve de los largometrajes más representativos de su extensa obra. Considerado un pionero y una figura clave del cine en Egipto y Oriente Próximo, Chahine recibió en la 50ª edición del Festival de Cannes un premio especial en reconocimiento a toda su carrera.
En su filmografía, compuesta por más de cuarenta películas realizadas a lo largo de seis décadas, la mirada de Chahine reflejó las convulsiones de la sociedad egipcia desde la ocupación británica a la caída de la monarquía y el régimen de Nasser, pasando por el auge del islamismo político y la cambiante relación entre el mundo árabe y Occidente. Su cine transitó del neorrealismo al melodrama, de la alegoría histórica a la comedia musical, de la crítica social a la autobiografía.
Las películas de Chahine reflejan una sensibilidad cosmopolita y humanista, además de un marcado interés por la historia y la realidad de su entorno, siempre con el cine de Hollywood como referente. A pesar de ser internacionalmente reconocido y de tener éxito en Egipto, las posiciones liberales de Chahine, su representación de la sexualidad y su crítica política le crearon problemas en su país, con una industria cinematográfica bajo control gubernamental.
MISR International Films, la productora y distribuidora fundada por el propio Youssef Chahine en 1972, ha impulsado en los últimos años la digitalización y restauración de su extensa filmografía. De entre sus numerosos títulos, el ciclo comisariado y distribuido por LOST & FOUND lo componen los siguientes nueve filmes:
- Duelo en el valle (Seraa Fil Wadi, 1954) 117’
- Duelo en los muelles (Seraa Fil Mina, 1956) 120’
- Estación central (Bab El Hadid, 1958) 77’
- El alba de un nuevo día (Fagr Yom Guedid, 1964) 130’
- El regreso del hijo pródigo (Awdet El Ibn El Dal, 1976) 120’
- Una historia egipcia (Hadouta Masriya, 1982) 125’
- El emigrante (Al Mohager, 1994) 124’
- El destino (Al Massir, 1997) 136’
- El otro (Al Akhar, 1999) 107’

En su etapa inicial, Chahine asimiló los rasgos narrativos y estéticos del cine negro en títulos como Duelo en el valle (1954), en la que debutó Omar Sharif. Después rodaría Duelo en los muelles (1956), argumentalmente un homenaje a La ley del silencio (1954) de Elia Kazan. En 1958 estrenó su película más conocida internacionalmente, Estación central, en la que el propio director se reserva un papel relevante y que contiene referencias al cine de Jacques Tourneur. Las tres marcadas por la crítica de la explotación y las paupérrimas condiciones de vida de los trabajadores.
En 1964 llegaría El alba de un nuevo día, un melodrama que contrapone la liberación del pueblo egipcio tras la revolución de 1952 a la emancipación de las mujeres, en un retrato a la vez íntimo y de dimensión política. La película combina la sofisticación estética de Douglas Sirk, la gravedad moral de Rossellini en Europa’ 51 (1952) y la crítica existencialista a la clase burguesa de La dolce vita (1960) de Fellini.
Los musicales fueron clave en el cine de Chahine, a menudo como mero vehículo de lucimiento de cantantes populares. Fue uno de los primeros directores en convertir las canciones en una parte integral de la construcción dramática de sus películas. Esto alcanza su máxima expresión en El regreso del hijo pródigo (1976) una alegoría política sobre la fractura social e intergeneracional de Egipto.
La autoficción, las citas fílmicas, la intertextualidad y las referencias metacinematográficas aparecen en toda su obra, pero tomaron incluso mayor importancia en su tetralogía autobiográfica de Alejandría, en la que Chahine entrelaza su vida personal y su carrera como director con los cambios sociales y políticos de Egipto. En Una historia egipcia (1982) su alter ego, interpretado por él mismo, rememora su pasado tras sufrir un ataque al corazón, tomando inspiración del planteamiento de All that Jazz (1979) de Bob Fosse.
Con El emigrante (1994) —que cuenta la historia del profeta José, pero desprovista de elementos sobrenaturales y con los nombres modificados—, Chahine se encontró con las protestas de los fundamentalistas islámicos. Aunque había superado los filtros de la censura para su estreno, una denuncia motivada por la representación del profeta provocó su prohibición durante un año. Tras ganar el proceso, una nueva denuncia de un abogado cristiano por desviarse del relato bíblico causó una segunda prohibición.
En el contexto de una creciente radicalización religiosa y la intensificación del terrorismo islámico durante los años noventa en su país se estrenó El destino (1997). Ambientada en el siglo XII, trata sobre la relación del filósofo Averroes con el Califa de Córdoba, mientras crece la influencia de los fanáticos religiosos entre el pueblo y en las decisiones políticas. Una oda a la tolerancia y la razón que se convirtió en la primera película de Chahine en distribuirse comercialmente en Estados Unidos.
Con ese mismo trasfondo realizó El otro (1999), que a partir del romance entre un joven de la élite económica y una periodista que investiga a su familia, le permitió señalar la corrupción moral, social y política en Egipto y las contradicciones de la globalización, la instrumentalización de la religión y la dañina influencia de las potencias occidentales, con formas a medio camino entre el melodrama y el thriller político.


