

La Academia de Cine Española ha comunicado los nombres de los elegidos para el Goya de Honor 2026 y Premio Elías Querejeta 2025. El primero ha correspondido al director Gonzalo Suárez, que recibirá el galardón en Barcelona, donde se celebrará la edición número 40 de los Premios Goya. El segundo ha recaído en la productora Esther García.
Gonzalo Suárez (información de la Academia de Cine)

Un creador que lleva 60 años simultaneando el cine y la literatura, y apostando por la imaginación y la fantasía frente a la realidad y las formas narrativas usuales. Director, guionista, productor, escritor, periodista deportivo –firmaba sus crónicas bajo el seudónimo de Martín Girard– y actor, Gonzalo Suárez recibirá el Goya de Honor en Barcelona, ciudad en la que realizó sus primeras películas y publicó sus primeros libros.
“Me alegra mucho este premio porque abarca toda mi obra, aunque siento añoranza de que no me pille haciendo cine. Me gustaría volver a decir ‘acción’ y ‘corten’ porque el cine es acción”, manifiesta este polifacético profesional que recibió el Goya a Mejor Dirección por Remando al viento en 1989.
La Junta Directiva de la Academia ha decidido, por unanimidad, otorgar este premio honorífico al veterano cineasta asturiano por “una trayectoria desde la que ha desarrollado una filmografía sorprendente, en la que ha experimentado con todos los géneros y desde todas las actitudes, habiendo rodado cine experimental, cine comercial y adaptaciones literarias propias y ajenas. Hombre clave en la cultura española de los últimos sesenta años, es, además, un referente indudable de inteligencia y sentido del humor”.
El cortometraje Alas de tiniebla y el mediometraje El sueño de Malinche, son los últimos trabajos profesionales de Gonzalo Suárez, que cuenta con una filmografía en la que la experimentación y la narración se dan la mano en los más de 20 largometrajes que ha firmado. “Salvo alguna excepción, no he vuelto a ver mis películas. Si volviera a empezar, haría lo mismo: inventar el cine o tratar de inventarlo y acabaría, pues como lo he hecho –se ríe–. Para mí, el tiempo ha sido siempre la gran incógnita: es un flash que es la vida entera y tratar de capturarlo, bien sea con gestos que luego quedan, con momentos, o con luz, es un desafío. Y esto es lo que más me apetece del cine y lo que más recuerdo de determinadas películas”, reconoce.
Ditirambo, El extraño caso del doctor Fausto, La Regenta, Morbo, Parranda, la mítica Epílogo –Premio de la Juventud del Festival de Cannes–, Remando al viento –Concha de Plata y Goya a Mejor Dirección–, La reina anónima, El detective y la muerte, Mi nombre es sombra y Oviedo Express, son algunos de los títulos de Gonzalo Suárez, que lleva publicando libros desde 1963 y desde 1966 dirigiendo películas protagonizadas por Charo López, Francisco Rabal, José Sacristán, Fernando Rey, Fernando Fernán-Gómez, Carmen Maura, Aitana Sánchez-Gijón, Victoria Abril, Marisa Paredes, Maribel Verdú, Javier Bardem, Carmelo Gómez, Ana Belén, José Luis Gómez, Carmen Sevilla, Hugh Grant, María de Medeiros, Héctor Alterio y Donald Pleasence, entre otros muchos.
“Con todos los intérpretes me he llevado bien. Y eso que me he obstinado siempre y no he parado hasta no obtener aquello que buscaba», declara el premiado, que cumplió 91 años el 30 de julio. Actualmente se dedica más a la literatura –acaba de lanzar ‘El caso de las cabezas cortadas’ y de reeditar ‘La suela de mis zapatos’, una recopilación de sus crónicas, reportajes y entrevistas del que fue el precursor del nuevo periodismo–.
Nacido en Oviedo, en 1934, y propietario de una filmografía marcada por la mezcla de géneros, de drama y humor, y la búsqueda constante de la libertad creativa, en la trayectoria de este precursor de la denominada Escuela de Barcelona, que estudió Filosofía y Letras y fue ojeador de futbolistas a las órdenes de Helenio Herrera, también figuran las producciones Aoom, Reina zanahoria, Don Juan en los infiernos, El portero y la conocida serie de televisión Los pazos de Ulloa, entre otras.
La aventura, el ir más allá, ha marcado la vida de Gonzalo Suárez. “La aventura de no saber dónde iba y así me fue, llegué a donde no iba”, apostilla el creador, quien destaca que el cine “está más en manos de las plataformas que de los productores de antaño que yo añoro como Emiliano Piedra. Eran productores para los que las películas eran parte de sí mismos, ponían el ánimo y la fuerza en un largometraje, y lo compartían sin restarme libertad”.
Guarda un recuerdo “extraordinario” de la Barcelona de los sesenta, donde empezó con el periodismo, la literatura y el cine. “Enseguida me sentí muy acogido” en la ciudad en la que recogerá el Goya de Honor, momento para el que no ha pensado en ningún discurso. “Prefiero conectarme con la situación y decir lo que siento en ese momento”, expone el cineasta, que sí tiene claro dónde colocará la estatuilla. “En un lugar prominente de mi casa”.
Aficionado al boxeo, Gonzalo Suárez tiene el Premio Nacional de Cinematografía 1991, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Luis Buñuel, y ha sido nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia y de la Orden de Alfonso X el Sabio –la primera vez que se otorgaba esta condecoración a un director de cine–.
Esther García (información de la Academia de Cine)

Lleva 50 años de carrera dedicada al cine español. Una profesión que para Esther García es “una manera de vivir”. El suyo es un modelo de producción asociado a la independencia autoral, que ejerce desde la productora El Deseo para lograr que los autores “conviertan sus sueños en realidad sin tener que renunciar a nada”. La Academia de Cine distingue este empeño con el Premio Elías Querejeta 2025, que esta productora independiente recibe con “especial ilusión” y en un momento cinematográfico dulce, con su última producción, dirigida por Oliver Laxe, Sirat, premiada en Cannes y con la próxima película de Pedro Almodóvar en pleno rodaje, Amarga navidad.
En su tercera edición, la Academia de Cine le entregará este reconocimiento creado para reconocer a los productores y productoras que asumen riesgos en el desarrollo creativo de su oficio, apostando por la internacionalización del cine español y la carrera de cineastas noveles.
Ser distinguida con un premio que lleva el nombre de Elías Querejeta alegra especialmente a Esther García. “Es un referente para todos los productores independientes. Fue una persona carismática, llena de pasión por lo que hacía. Es sin duda el productor que más me ha inspirado”, reconoce esta profesional, que también ha dejado su propia impronta en la forma de producir en España.
“Hay muchos compañeros/as que han trabajado conmigo y que sienten que tenemos una forma diferente de hacer. Me ha gustado mucho escuchar, ponerme en el lugar del otro, entender cuáles son las dificultades y a partir de ahí poner los medios, la energía, todo lo que sea necesario para hacerlo. Sin descuidar que esto es una pirámide”, explica.
García también reivindica el papel del productor como creador. “Nos pasamos la vida tomando decisiones creativas y la primera es elegir el proyecto”, destaca, al igual que “la capacidad para motivar, para crear en el equipo esa pasión de todos a una. Esa creo que ha sido una de mis misiones”, apostilla quién solo en El Deseo ha hecho posibles 55 obras.
Entró en la compañía un año después de su creación e inició un tándem profesional con los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar, a los que conoció en Matador en 1986, donde trabajó como ayudante de producción. Desde El Deseo, ha trabajado junto al realizador manchego en todos los títulos posteriores de su filmografía.
“Tardé mucho en dar el paso a la producción. Gracias a Agustín y Pedro Almodóvar cuando lo dí se me dio bien”, rememora García, que señala su compromiso con la obra de Almodóvar –“¿Cómo puedo hacer que Pedro convierta sus sueños en realidad, cómo hacer para que no tenga que renunciar a cosas? Esta ha sido mi misión”– y las posibilidades de impulsar a otros autores desde El Deseo–“me ha permitido estar en un lugar desde el que era más sencillo llegar a otros proyectos, soñar, pensar que podrían hacerse más cosas”–.
Álex de la Iglesia, Isabel Coixet, Lucrecia Martel, Guillermo del Toro, Diego Galán, Damián Szifron, Belén Macías, Dunia Ayaso y Félix Sabroso, Pablo Trapero y Daniel Calparsoro son algunos de los cineastas con los que ha trabajado Esther García, que a lo largo de su trayectoria ha impulsado a nuevos directores y las coproducciones con Argentina y no ha descuidado el cine documental.
Ganadora de seis Premios Goya, tres como directora de producción por Acción mutante, Todo sobre mi madre y La vida secreta de las palabras; y tres como productora por Dolor y gloria, Volver y Relatos salvajes, Esther García también recibió el Premio Nacional de la Cinematografía 2018. A estos reconocimientos se suma ahora el Premio Elías Querejeta 2025.
“Creo que soy querida y respetada, ¿qué más puedo pedir?”, afirma la productora cuya máxima satisfacción es “encontrar un proyecto revulsivo. Leer guiones es el momento en el que puedes soñar”. Asegura que no hay nada que le interese más que un reto y prueba de ello son Acción mutante, donde “creamos todo de cero: naves, platillos, efectos especiales. Esto no se había hecho en España”; o la más reciente Sirat, a la que define como “trasgresora, completamente al margen”.
Apoyar a directores/as interesantes cuya obra le conmueve es otro de los motores de esta productora que apunta la importancia de la mirada. “Isabel Coixet es el claro ejemplo de una mujer narrando, de la diferencia que hay entre hombres y mujeres respecto a desde qué lugar miran y de dónde salen las historias que quieren contar. No son mejor ni peor, son diferentes”, desgrana.
En el futuro le gustaría “seguir apoyando a las mujeres, que sintieran la libertad que sintió Oliver Laxe o Álex de la Iglesia haciendo sus películas, escribiendo algo sin pensar si iba a ser caro o barato, algo que los conmueva”, concluye esta productora cuya historia va desde un pequeño pueblo segoviano hasta convertirse en una de las mujeres más importantes del cine español.


