Perdidos en París -crítica-

Dirección: Dominique Abel y Fiona Gordon

Intérpretes: Dominique Abel, Fiona Gordon, Emmanuelle Riva, Pierre Richard, Frédéric Meert

Año: 2017

Distribuye: Good Films

Los que tenemos unos ciertos años y vemos una película que nos recuerda a los grandes del cine cómico (el inolvidable y genial “Charlot” o el más moderno, y no menos brillante, Jacques Tati) sentimos una gran alegría al ver que el estilo del cine cómico, como le solíamos definir antes, continúa para deleitarnos con nuevas historias, aventuras y gags.

En esta película, llena de homenajes al mejor cine Slapstick, encontramos a Fiona, una bibliotecaria de Canadá, que llega a París para intentar ayudara a su tía Martha, a la que quieren internar en una residencia de ancianos. Tras varios incidentes y desdichas, Fiona conoce a Dom, un vagabundo egoísta y presumido, con quien inicia la búsqueda de la tía Martha.

Con este argumento, escrito por los directores y también protagonistas, comienza una loca aventura donde las persecuciones, los malos entendidos y los golpes (sin daño), hacen recordar al espectador los films de los grandes comediantes que cité al inicio. Humor muy físico, muy intenso, con pocas palabras en la mayoría de ocasiones, que se apoya en situaciones, a veces grotescas y otras veces tiernas, para contagiarnos de la alegría, de la tristeza y del gran corazón de los protagonistas.     

Muchos y acertados gags van desfilando por la pantalla para contar esta aventura, mitad alocada y mitad cuerda, que se nos hace corta, al querer que continuara durante más minutos. Entre las muchas escenas brillantes cabe destacar una, el baile lento en el barco restaurante, que es una delicia de coreografía, de sensibilidad y de humor.

De todos los protagonistas, me decanto por Fiona Gordon, una mujer que da perfectamente el prototipo de clown para esta clase de películas, su desgarbada figura, su rostro casi inexpresivo (cuanto le habrá costado controlarlo) y su agilidad física para los más disparatados gags, nos engancha desde el comienzo para identificarla, no sólo por la gran mochila roja y su vestuario casi único, si no por su empeño en superar las adversidades en la búsqueda de tía Martha.

Película deliciosa, con una música muy pegadiza que se ensambla perfectamente con la acción, donde las situaciones, a cual más alocada, se suceden a un ritmo preciso para vivir esta aventura inolvidable por los bellos escenarios naturales de París. 

Acerca de Luis Alberto Jiménez

Me gusta el cine y todo lo relacionado con él. Autor del libro "La discapacidad en el cine en 363 películas". Colaborador de Onda Cero Madrid Norte, con un espacio de "Cultura de Cine" y de la revista "Versión Original" de Cáceres, donde cada mes hablo sobre una película relacionada con un tema que propone la dirección.
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