Director: Celso García
Intérpretes: Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Silverio Palacios, Gustavo Sánchez Parra, Américo Hollander, Fernando Becerril, Tara Parra, Sara Juárez
Año: 2015
Distribuye: Syldavia Cinema
En el México alejado del glamur, de los destinos de vacaciones y de la buena vida, se desarrolla esta historia, que ha producido entre otros, Guillermo del Toro, donde asistimos a la aventura de cinco hombres que han sido contratados para pintar la línea divisoria de una carretera que une dos pequeños pueblos mejicanos.
Cinco historias, cada una diferente pero no por ello menos importante, con sus recuerdos, sus pasados y su futuro incierto, desfilan ante nuestros ojos para unir en un imaginario puzle sus vidas, sus alegrías y sus penas, mientras les acompañamos en esta road movie (nunca mejor dicho) tan especial.
Estos hombres, de varias edades, que proceden de distintos lugares del país y con ideas diferentes, deben unir sus fuerzas para concluir el trabajo para el que han sido contratados pese a los choques entre ellos y los enfrentamientos iniciales, cuando comprenden que para culminar su obra deben luchar hombro con hombro.
Con algunas gotas de humor en la narración, vamos conociendo a los esforzados trabajadores que deben pintar manualmente la línea amarilla que da título al film. Una línea que, además de ser el hilo conductor de la trama, es la separación entre el pasado, más o menos duro de cada uno de ellos, y el futuro que les espera cuando cobren el salario convenido, para poder seguir malviviendo hasta que les surjan nuevas oportunidades.
Los anhelos, los sueños y la esperanza de una vida mejor, siempre están presentes en el día a día de estos obreros que inicialmente ven su trabajo como algo casi inalcanzable, pero que según avanzan por la carretera, la esperanza en la culminación de su cometido, les da fuerzas para superar los diferentes obstáculos que se encuentran en la ruta.
Con buena dirección y guion de Celso García, quiero citar a los cinco protagonistas por sus nombres, pues creo que hacen una interpretación tan creíble que no nos damos cuenta que estamos viendo una película hasta que aparecen los títulos de crédito. Son Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Silverio Palacios, Gustavo Sánchez Parra y Américo Hollander, yo no tenía muchas referencias de ellos pero nos hacen entrar en la historia desde el inicio y recrean unos personajes sacados de la vida real de la que, en un momento determinado, uno de ellos dice: “La vida siempre pasa factura”.


