Director: Ignacio Salazar-Simpson 
Año: 2017
Intérpretes: Documental
El productor Ignacio Salazar-Simpson, con títulos tan conocidos como No habrá paz para los malvados, la saga 8 Apellidos (vascos y catalanes), Plan de fuga o Toc Toc, se pasa a la dirección con este documental sobre la vida y obra de Santiago Bernabéu, mítico presidente del Real Madrid, que estuvo 35 años en el cargo.
A través de materiales de archivo (películas y fotos), muchos de ellos desconocidos o casi desconocidos, nos adentra en el lado humano de ese hombre. Descubrimos sus inicios como jugador, luego como capitán del equipo y finalmente como presidente, todo contado en una voz en off que semeja la de don Santiago, cuando no son entrevistas y reportajes reales con él como verdadero protagonista. También oiremos, con otras voces en off, los diversos comentarios de personas cercanas a Bernabéu, desde su esposa María a directivos de su junta como Raimundo Saporta o Agustín Domínguez (locuciones realizadas por actores).
El espectador descubrirá muchas anécdotas, yo particularmente había muchas cosas que no sabía, conocerá de qué forma se gestó la actual Champions League (antes Copa de Europa) y otros detalles curiosos en la larga trayectoria de este hombre, con aspecto bonachón y tranquilo, que cuando debía tomar decisiones fueran para fichar jugadores, fueran para sacar adelante un proyecto o fueran para salvar al club de sus amores, no dudaba en la decisión.
Con un ritmo ágil y ameno y sin entrevistas a personas del entorno del presidente o amigos, algo que el director hizo conscientemente según nos explicó en la entrevista que le hicimos en Onda Cero Madrid Norte y que se puede escuchar en la reseña del estreno, el tiempo pasa volando para el espectador que, al acabar la proyección, conoce un poco más a este hombre que marcó una época en el Real Madrid.
En suma, una película que gustará (y mucho) a los seguidores madridistas, pero también interesará a los aficionados al fútbol en general, para conocer un poco más de un presidente humano, a la par que campechano, siempre con su inseparable puro en la mano, pero sin temblarle el pulso cuando había que tomar decisiones difíciles para salvar al equipo de sus amores.


