Una noche fuera de control -crítica-

Una noche fuera de control

Directora: Lucia Aniello

Año: 2017

Intérpretes: Scarlett Johansson, Kate McKinnon, Jilliam Bell, Ilana Glazer, Zöe Kravitz, Paul W. Downs

En el periodo estival proliferan las comedias por y para el verano, películas que sirven para sacar el lado amable y sin preocupaciones del espectador y ofrecerle una serie de situaciones, a cual más disparatada, para alargar la hora y media correspondiente en la confortable sala con el aire acondicionado refrescando el cuerpo, mientras que el film refresca el espíritu.

Con un argumento en el que cinco mejores amigas de la universidad se reúnen 10 años después para celebrar la despedida de soltera de una de ellas en Miami, nos enteramos de cómo ha cambiado la vida de cada una, desde la estancia en la facultad. Así, encontramos a la que se presenta a gobernadora, conocemos a la que vive en su mundo de ilusión, pasando por las que tienen problemas en su matrimonio. Todas olvidan por unos días su realidad para organizar la fiesta de sus vidas y divertirse a tope. Pero todo da un inesperado vuelco cuando un accidente, con muerto incluido, pondrá a prueba su amistad y camaradería.

Con situaciones muy parecidas a otras vistas en diferentes comedias anteriores, la directora nos hace sonreír, cuando no soltar una carcajada, en una serie de situaciones, equívocos y enredos que transcurren a una trepidante velocidad sin dar respiro al espectador, que se convierte en cómplice de estas cinco amigas.

Si todas las actrices están bien, pues a los personajes masculinos parece que no les dan la importancia suficiente para estar a la altura de las amigas, quisiera destacar a Jilliam Bell, la malhablada y descarada amiga de la protagonista de la fiesta que con sus salidas de tono, sus tacos constantes y sus reflexiones en voz alta, lleva el peso de la acción haciendo que las demás sean unas comparsas de lujo en el tinglado que se montan a lo largo de la historia.

En suma, película palomitera que nos hará olvidar los problemas cotidianos en unos días veraniegos propicios para iniciar, continuar o preparar nuestras vacaciones sin muchas más pretensiones, tan sólo relajarnos y sonreír, o reír, frente a la pantalla del cine.

Conviene quedarse hasta el final de los títulos de crédito, pues en esos minutos finales descubriremos alguna situación que en la película no queda del todo explicada.

Acerca de Luis Alberto Jiménez

Me gusta el cine y todo lo relacionado con él. Autor del libro "La discapacidad en el cine en 363 películas". Colaborador de Onda Cero Madrid Norte, con un espacio de "Cultura de Cine" y de la revista "Versión Original" de Cáceres, donde cada mes hablo sobre una película relacionada con un tema que propone la dirección.
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