
Dirección: Ángel González
Intérpretes: Marina Esteve, Paco Manzanedo, Susana Abaitua
Año: 2018
Distribuye: Festival Films
No se prodiga mucho el thriller en el cine español, por eso cuando aparece una película de este género, merece la pena verla. Si además vemos que la duración es la correcta (para mí una película no debería sobrepasar las dos horas), lo digo por la película de superhéroes que está en cartelera en estos momentos que dura ¡más de tres horas!, entonces ya lleva mucho ganado la película Compulsión, ópera prima de Ángel González, que también ha escrito el guion.

El argumento nos presenta a Esther (Marina Esteve) y Robert (Paco Manzanedo), que parecen una feliz pareja. Pero cuando Esther sospecha que Robert tiene una aventura con otra mujer, le sigue hasta que descubre su cita con una joven (Susana Abaitua). Sin decir nada a nadie, decide averiguar hasta donde llega el engaño y, tras comprobar que acaban en un chalet en medio del campo, decide investigar lo que allí ocurre. Lo que no podía imaginar es que desde ese momento su vida se convertirá en una pesadilla.
Tras un inicio en que la cámara nos enfoca los objetos cotidianos (flores, compra, etc.) para dar a entender la normalidad de los personajes que vemos en pantalla, poco a poco los objetos que aparecen en pantalla demuestran que lo que va a suceder, no es tan idílico ni natural. Sobre todo cuando el espectador se pone en el lugar de Esther y vemos a través de sus ojos (cámara) un lugar que, aunque parece normal, esconde secretos que iremos descubriendo.
Buen estudio del sufrimiento de las personas, con una dosis justa de tensión y unos giros de guion que llegan a sorprender. Una angustia, bien reflejada por las cámaras, introduce a los que vemos lo que ocurre en la pantalla, en una historia que se sirve de los objetos más cotidianos que podamos imaginar, para crear y desarrollar una atmósfera asfixiante que nos mantiene en tensión y sobresalto, sin recurrir al estruendoso sonido que otras películas ponen cuando quieren asustar.

El trio protagonista, que en más una ocasión son como el gato y los ratones, domina perfectamente el escenario, sea de lo más luminoso o de lo más lúgubre, encajan perfectamente, ayudados de una historia creíble y sin apenas flecos sueltos, para originar esa tensión bien llevada que va en aumento según nos acercamos al final. Que por cierto, creo que sorprenderá al espectador, como me pasó a mí. Los tres intérpretes dan credibilidad a sus personajes, pero si tuviera que citar a uno, me quedo con Susana Abaitua.
Película penetrante, que contagia muy bien la inquietud que viven las protagonistas femeninas, con algunos momentos de verdadera intranquilidad, donde el dominio, la sumisión y el ímpetu que emana de las situaciones límite, nos descubre que la verdadera fuerza no está en los músculos, sino en la cabeza. Buen debut de Ángel González.


