Director: Terence Davies Año: 2015
Intérpretes: Peter Mullan, Agyness Deyn, Kevin Guthrie
Impactante ejercicio visual el que nos presenta Terence Davies. Una fotografía bellísima que contrasta la luminosidad de los exteriores con la luz tenue en interiores, sirve de vehículo para presentarnos la historia de una familia escocesa que vive, sueña y trabaja por su granja. Con un padre autoritario, recto y fanático religioso; una madre abnegada y relegada a un segundo plano; un hijo temeroso del padre y una hija con carácter que no quiere vivir para siempre entre las paredes de su granja, asistimos a las vicisitudes de esta familia en el paso de los años.
Buena narración de los personajes, ofreciendo cada uno una característica propia que enseguida hace que nos pongamos a su lado o en su contra. Sobresale por encima de todos, la hija, una estupenda y bella Agyness Deyn sobre la que recae el peso de la película, pues a través de sus pensamientos, sus anhelos, sus frustraciones y su realidad comprendemos todo lo que ocurre a esta familia. Sirve de nexo de unión, de aglutinante entre todos los personajes de la historia y en ella confluyen las diversas historias internas en que se divide el film. Vive el paso de niña a mujer por un acontecimiento traumático, lo que le dejará huella para el resto de su vida.
No podemos olvidar a un Peter Mullan soberbio, con su voz ronca característica (si se ve la película en VO), con esa mirada profunda impone respeto (incluso miedo) a su familia a la que gobierna con mano de hierro, pensando que eso es lo mejor para ellos. Los enfrentamientos con los hijos son, a veces, de una dureza desgarradora.
Tampoco podemos olvidar a Kevin Guthrie, actor emergente, que ya ha hecho buenas intervenciones en el cine como por ejemplo la aclamada Amanece en Edimburgo. Aquí da el contrapunto a la protagonista, siendo el novio y posterior esposo de esa mujer que ve como la felicidad que quiere conseguir, parece que no acabará en un final feliz. Además, al desarrollarse la historia en los comienzos de la Primera Guerra Mundial, el conflicto armado marca de manera significativa: a los hombres porque les toca ir al frente y a las mujeres, porque deben quedarse al frente del trabajo en la granja.
Película que es un canto a la lucha, a la superación y a la fuerza de voluntad de las personas ante situaciones adversas, que nos emociona, nos contagia de su ímpetu y nos hace amar el cine cuando salimos de verla.


